martes, 20 de septiembre de 2022

Lo mejor de nuestras vidas - Lucía, mi pediatra

Empiezo esta entrada diciendo lo MUCHO que me gusta cómo escribe Lucía Galván Bertrand, cómo comunica en sus redes todas aquellas cosas imprescindibles para los niños y nosotros... Un sin fin de cosas positivas que no sólo intento aplicar en mi día a día sino en mis clases. 

Como seguramente sabréis, Lucía es una gran escritora que transmite en sus palabras los sentimientos, experiencias que ella misma ha pasado enlazadas por sus conocimientos como pediatra. 

En este libro nos ilustra desde el momento del parto hasta la adolescencia. Es cierto que muchos de sus libros repite situaciones y conocimientos que nos transmite, pero es tan sencillo de leer y tan agradable, que no te importa. 

Se trata de un libro de los de releer ya que se ha separado en pequeños capítulos situaciones como las rabietas, los límites, temas de guardería, gritos, catarros, fiebres, las etiquetas, el autismo, separación de los padres, el peso, el autoestima y por supuesto, su situación actual, la adolescencia. 

Como siempre, me gusta dejar plasmada alguna de las experiencias que cuenta. En esta ocasión, nos narra cómo le puso tomate a un plato de arroz para su hijo y el niño empezó a gritar que hoy no quería. Ella le contesta: Vaya hombre, justamente hoy no tenía la bola de cristal a mano para preguntarte. Y mira tú por donde que me he equivocado y le he echado tomate. 

En la misma línea que Siegel, nos indica el modo en el que proceder sin sobresaltos. Esperar, no negociar, no perder la razón, ponernos junto a él y cuando esté más tranquilo, conectar con él. 

Un precioso e ideal libro para leer por partes o releer en los momentos que lo necesites a modo de búsqueda y recordatorio en situaciones "EXTREMAS" o de agobio emocional.  Recurrir de vez en cuando a él no está nada mal.



El cerebro afirmativo del niño - Daniel J. Siegel

En esta ocasión, se trata del tercer libro que leo de Daniel J. Siegel y Tina Payne titulado "El cerebro afirmativo del niño". 

Al igual que en libros anteriores, insiste en que la clave para ayudar a nuestros hijos cuando pierden los papeles es proporcionarles esta presencia cariñosa y tranquilizadora. Cuando se portan mal muchas veces es porque no saben controlar sus emociones, no porque no quieran hacerlo. Así que antes de intentar darle lecciones, debemos ayudarles a encontrar el equilibro. Esto se consigue con la cercanía, calmándolos, escuchándolos y empatizando con ellos. Entonces es cuando podemos hablar con ellos. 

También nos hablan de cómo podemos ampliar su "ventana de tolerancia" y se trata de permitir que afronten las adversidades, sientan decepción y otras emociones, incluso que fallen, enseñándoles con cariño que pueden frustrarse y fracasar y que superar la frustración y el fracaso los hará más fuertes y sabios. Para ello, debemos "destapar" sus habilidades. 

Otro de los conceptos tratados en el libro es la de incluir en nuestras frases la palabra "todavía". Cuando dicen "No puedo" o "no quiero", nos insisten en que incluyan la palabra "todavía". "Todavía no puedo". Así mismo, la clave se encuentra en la perspicacia, y se trata de aprender a hacer una pausa en pleno acaloramiento y situarse en la posición del espectador. Consiste en la capacidad de detenerse en el momento presente con la distancia necesaria para ver con claridad, poner las cosas en perspectiva y tomar decisiones sensatas. Para ello, en nuestras vidas hemos tenido que tener personas que nos hayan hablado de esta habilidad y les hayan dado oportunidades para ponerlas a cabo. 
 

El poder de la presencia - Daniel J. Siegel

Otro de los libros leídos de Daniel J. Siegel ha sido "El poder de la presencia: cómo la presencia de los padres moldea el cerebro de los hijos y configura las personas que llegarán a ser". Del título quitaría eso de MOLDEA. No me gusta nada. No somos escultores que "moldeamos" la forma de nuestros hijos. Sin embargo, creo que es algo más bien de la traducción. 

En la línea de lo que describe en sus anteriores libros, en este nos habla sobre la importancia de la presencia en la vida de nuestros hijos. En un mundo donde las prisas son nuestro día a día, donde no nos paramos a preguntarnos, en muchas ocasiones, ni cómo estamos, Siegel y Payne comienzan su libro tratando el tema del dolor y cómo tenemos que dejar que aprendan que en la vida existe el dolor, pero esa lección debe ir acompañada de la profunda conciencia de que nunca tendrán que sufrir solos. Que nuestra misión como progenitor no es impedir que experimenten contratiempos y fracasos, sino proporcionarles instrumentos y la resiliencia emocional que necesitan para capear las tormentas de la vida y, después caminar a su lado a través de esas tormentas. Esto me recuerda a lo que hablaba Irene Villa sobre las piedrecitas del camino y cómo debemos hacer para enseñarles a que no somos nosotros quiénes se la retiramos, sino que debemos enseñarles a pasar por ellas. Estar presentes no es salir corriendo a protegerlos de todos los problemas, es aprender a gestionar los obstáculos a los que se enfrentan.


Se trata de situarnos a su lado y explicarles "Estás a salvo, Estoy aquí. No estás solo. Todo irá bien". Según los autores, las investigaciones demuestran que los niños convencidos de que sus cuidadores estarán presentes para ellos una y otra vez, desarrollan la independencia y la resiliencia necesarias para adquirir la seguridad en sí mismos que les permitirá abandonar sus zonas de confort.

Rabietas - Miriam Tirado

Hablamos de "Rabietas". Libro de Miriam Tirado. Al igual que en libros anteriores, me quedo siempre con frases que describen lo que más me ha gustado de los libros. No se trata de dar mi opinión, sino de puntualizar en elementos clave que nos ayuden a describir el cometido del libro. 

He comprendido que "cuando estallan en rabietas, sufren. No lo hacen a propósito ni para fastidiar. Están sufriendo y sienten muchísimo malestar. A veces a los adultos nos cuesta comprender que ellos sufren cuando se ponen así, porque quizá al cabo de un poco rato vuelven a estar riendo".

Además, tenemos que entender que "Ellos ven el mundo desde otro lugar, desde otra edad, otra experiencia y otro prisma". De hecho, lleva razón en que para nuestros niños, el juego es una necesidad básica. Muchas veces no nos apetece, estamos cansados, pero el simple hecho de decirles "voy a jugar contigo", les cambia la cara. 

Al igual que en el libro de Siegel, Miriam nos habla de que "siempre que tu peque estalle en rabieta, decida unos segundos a averiguar si hay alguna necesidad básica que no ha sido cubierta. Muy probablemente la encontrarás y, tendrás la mitad del camino hecho". 

Además, hay un momento que me pareció especial del que aprendí muchísimo y es el que su hija no paraba de llorar. Lo describe de la siguiente manera: "Ella, entre sollozos y muy sabiamente, me contestó con una frase que a mí me devolvió los pies a la tierra en una décima de segundo: Es que todavía no he terminado de llorarlo todo (dijo su hija). ¿Quién se creía que era yo para decidir cuándo mi hija debía o no dejar de llorar? ¿Qué sabía yo de las cosas que estaba llorando en esas lágrimas? ¡Qué arrogancia, la mía, de pensar que podía decidir cuándo ella debía o no acallar su llanto! Me quedé KO. Callé. Escuché por fin su llanto y esperé. Esperé un momento mientras reflexionaba sobre el zasca que me acababa de dar y dije: Perdona, tienes toda la razón, yo no puedo saber cuándo has sacado ya todas las lágrimas que necesitas sacar. Nunca más te volveré a decir que pares de llorar. Lo siento". Incluso, qué cierto es que hay veces que necesitan estallan, llorar y qué bien se duermen después. ¿O no lo has pensado nunca?

También nos invita a reflexionar si ante una rabieta lo que vamos a decir ayuda o empeora la situación. Si se trata de la segunda opción, es mejor parar, respirar y no decir ni hacer nada.

Como me pasa en este tipo de libros, hay una situación que me pasa diariamente y es la del baño cuando voy a lavarle la cabeza. Al igual que a la hija de Miriam, a mi hija no le gusta lavarse el pelo. Miriam le pregunta a su hija que por qué no llora más que con ella cuando le lava la cabeza y su hija le contesta: No, mamá, sigue sin gustarme con nadie, pero contigo tengo más confianza para decir lo que siento, que es que me molesta mucho. 

Por último, me ha resultado muy interesante en ese razonamiento que nos ayuda a pensar en que una rabieta es un momento de conexión y una oportunidad para crecer y entender. Nuestros hijos necesitan testar la realidad y saber qué sí y que no, cómo son las cosas, que descansen, que sepan qué es lo importante, si no queremos que coja algo no se lo dejemos a su alcance, evitaremos estar diciendo constantemente que NO. Además, si gritan, hablemos flojito cuando sintamos que es importante hablar, incluso si sigue gritando, lo mejor es quitarnos de donde estemos y canalizar ese grito. 

Me quedo con esta frase "Ante el mal humor, lo mejor es una buena dosis de humor" y estas palabras clave: Conectar, validar y redirigir ayudando.

Os dejo el enlace a su charla del BBVA que es maravillosa: 



Disciplina sin lágrimas - Siegel, Daniel J.

Comenzamos esta ruta por los libros que estoy leyendo sobre esta temática, con "Disciplina sin lágrimas" de Siegel, Daniel J.. Para el que no lo conozca, ahí tenéis información en un enlace que os he dejado sobre su nombre. 

Fue el primer libro que me leí del autor, sin embargo, no el último. Al parecer, el libro más conocido del mismo es "El cerebro del niño: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo". Disciplina sin lágrimas me ha resultado un libro ameno de leer y en el que he aprendido lo que significa conectar con nuestro hijo y atender sus necesidades. Está ilustrado con viñetas que muestran ejemplos sobre cómo redirigir una conversación desde la calma y el respeto.

Disciplina sin lágrimas se podría resumir en una frase muy simple: CONECTAR y REDIRIGIR. De hecho, he ido subrayando una serie de párrafos que requiere especial atención y que describen la estupenda lectura que supone:

"Conexión significa que damos a nuestros hijos atención, que los respetamos lo suficiente para escucharles y que les transmitimos apoyo, nos guste o no su manera de comportarse".

"La disciplina sin lágrimas nos permite comunicar a nuestros hijos esto: Estoy contigo. Tienes mi apoyo. Incluso cuando estás enfadado y no me gusta tu manera de actuar, te quiero, y estoy a tu lado. Entiendo que lo estas pasando mal y aquí me tienes". 

"Si ves que el comportamiento del niño apunta en una dirección que no te gusta, hazte esta pregunta: ¿Está enfadado, hambriento, rabioso, aislado, agotado?".

"Cuando notan nuestro amor y nuestra aceptación, cuando se sienten sentidos por nosotros, incluso sabiendo que no nos gustan sus acciones (o a ellos no les gustan las nuestras), pueden empezar a recuperar el control y permitir que su cerebro superior vuelva a implicarse..."

"A veces, hemos de adaptar nuestras expectativas y darnos cuenta de que los niños necesitan más tiempo para que se despliegue su desarrollo".

"La idea es esta. El cómo importa. A la hora de ir a la cama puedes utilizar una amenaza: Acuéstate pronto ahora o no hay cuento. O puedes decir: Si te acuestas ahora, tendremos tiempo de leer. Pero si no te metes en la cama enseguida, no habrá tiempo y nos quedará más remedio que saltarnos la lectura".

También resume otros principios además de la conexión como la EMPATÍA aceptando sus emociones, subrayar lo positivos, la INTEGRACIÓN, enfocar la situación de manera creativa. En ellos es fundamental conocer el por qué están pasando esos hechos y en el que hablar demasiado no ayuda. Es mejor ser concisos y claros. Hablar sin estar alterados y donde los sermones largos no tienen cabida.

Por último me quedo con esta frase, "Sabiendo que nunca es demasiado tarde para realizar un cambio positivo".